La gestión de las empresas familiares puede provocar en muchos casos, conflictos en la empresa o en la familia dependiendo de las características de la familia que la conduce. Los motivos que pueden provocar el conflicto o las crisis, son múltiples y cada organización va a sufrir un conflicto diferente de acuerdo a la personalidad de quienes dirigen dicha empresa. Por tanto, cada empresa es única, encontrarás empresas familiares en la todos hacen de todo y tienen éxito y crecen, y pueden no presentar ningún conflicto.

Errores que debemos resolver:

  1. Debemos distinguir entre la empresa familiar o empresa familia.
  2. La empresa familiar es aquella donde no existen límites claros entre empresa y familia, la autoridad es la autoridad paterna y el hermano mayor tiene mayor poder que el menor o el hijo varón sobre la mujer, donde todos hacen de todo. En respecto al dinero, es el padre quien decide el criterio de reparto.
  3. Este tipo de estructura puede tener éxito o no dependiendo del tipo de familia de que se trate, del tipo de empresa y del tipo del mercado. Todo depende del fundador de la empresa. La representación común es la de tres círculos que se solapan, es decir, podemos encontrar el modelo de los tres círculos de Renato Tagiuri y John Davis, encontramos un círculo representado la familia, otro a la propiedad de la empresa y el tercero a la gestión de la misma. Así, que tenemos el fundador ubicado en la intersección de los tres círculos ya que es parte de la familia, dueño y director de la empresa.
  4. La empresa de Familia es aquella donde la propiedad y dirección de la misma es llevada a cabo por una familia. En cambio la Empresa de Familia es aquella donde la propiedad y dirección de la misma es llevada a cabo por una familia. Donde cada uno de los integrantes es capaz de separar en cada momento los roles que debe desempeñar, por momentos es accionista y exige resultados financieros, cuando forma parte de la gestión trabaja con objetivos determinados por la dirección y responde por su trabajo y cuando está en familia, no se habla de trabajo. La representación de esta forma de gestión es la de tres círculos separados donde cada integrante debe saber en cual ubicarse de acuerdo al rol que está cumpliendo en ese momento.
  5. No hay que identificar a la empresa con el concepto de una gran familia donde no existen leyes económicas. Toda empresa familiar debe regirse por una regulación. No hay que caer en la filosofía del todo vale.
  6. Las retribuciones deben estar en función de la valía y eficiencia de cada trabajador. No debe cobrar más un familiar por serlo que una persona que no es familiar.
  7. El parentesco familiar entre propietarios y directivos incide en la toma de decisiones empresariales. En este sentido, hay que lograr una perfecta separación de los ámbitos familia /empresa, para evitar situaciones críticas, por ejemplo cuando haya que hacer frente a la sucesión de la empresa. Entre propietarios y directivos pueden darse conflictos derivados de las relaciones intrafamiliares, relaciones entre accionistas y relaciones entre gestores con responsabilidades.
  8. No hay que confundir la propiedad del capital con la capacidad
    profesional para dirigir. Los puestos de responsabilidad directiva deben recaer sobre las personas más cualificadas y no sobre los mayores accionistas de la empresa.
  9. No hay que relacionar empresa familiar con métodos tradicionales y austeros de producción. Pese a la modestia con la que se crea una empresa de ese tipo, no hay que relegar a un segundo plano aspectos como la formación de los empleados y la utilización ó de nuevas tecnologías. Esto puede suponer una limitación a la financiación de procesos de desarrollo.

Así que, en conclusión la gestión debe profesionalizarse. No se debe hablar de negocios o de la empresa en comidas familiares.
En la empresa familiar debería haber una organización formal con responsabilidades definidas y objetivos claros para cada sector.

Si por cuestiones de la empresa tenemos que discutir con algún familiar, debes considerar que estas discutiendo con un socio no con un padre, un hijo, o cualquier otro familiar, y no llevarlo al terreno personal, sino sólo al de la empresa.

Por eso, debemos profesionalizar la gestión de la empresa, y fijar objetivos y cumplirlos.