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Nunca debe
conformarse!
Posted: 13 Jan 2010 11:24 AM PST
La empresaria y emprendedora Kim Kiyosaki,
autora del libro “Mujer Millonaria”, escribe un interesante artículo acerca
de las autoexigencias para lograr los objetivos que todo empresario se
propone:
Seguramente ya ha oído el dicho:
“Todo el mundo quiere ir al cielo, pero nadie se quiere morir”. Yo veo esa
actitud en todas partes: en los negocios, en las inversiones y en la vida de
muchas personas. Pregúntele a quien sea: “¿Quieres ser rico?”, y le responderá:
“¡Por supuesto!”. Pero pregúntele: “¿Estás dispuesto a hacer lo que haga
falta?”, y con frecuencia le devolverán una mirada vacía.
Para mí, la diferencia entre
alguien que realiza sus sueños y alguien que no, es que el primero tiene la
disposición para hacer lo que sea que se necesita para llegar hasta ahí, y el
segundo no.
Una vez escribí acerca de los
cuatro tipos de personas en que se puede dividir el mundo: aquellas que deben
tener la razón, aquellas que deben permanecer cómodas, las que deben ganar y
las que deben gustar. Yo soy del tipo “debo ganar” y para logarlo a veces uno
tiene que hacer cosas que resultan incómodas y difíciles. La prueba más
reveladora para un ganador (o perdedor) es cómo responde a la adversidad.
¿Qué hace cuando se halla bajo
presión? ¿Retrocede? ¿Se da por vencido? ¿O se arremanga y pone manos a la
obra? Y al final, ¿continúa avanzando? Esa respuesta cuando las cosas se
complican es lo que señala la diferencia entre ser una persona rica o pobre.
La realidad es que a veces
necesita un entrenador. Yo tengo entrenadores en muchas áreas de mi vida:
negocios, inversiones, presentaciones, acondicionamiento físico y desarrollo
personal. Ellos hacen que responda a un nivel de exigencia alto, cuando mi
tendencia natural es a tomarme las cosas con calma.
Un ejemplo: un día estaba
trabajando en el gimnasio con mi entrenador, JR, cuando él dijo: “Kim, toma
la pelota roja para tu siguiente serie de ejercicios”. Atravesé el gimnasio y
me incliné para recoger la pelota, esperando que fuera bastante ligera. Pero
era mucho más pesada que la azul y la amarilla, que eran las pelotas a las
que estaba acostumbrada. “Muy bien -dijo JR- quiero que hagas 20 arremetidas
con la pelota por encima de tu cabeza. Luego, haz 20 abdominales y al final
20 sentadillas”. Le eché una mirada inquisitiva y me fui a trabajar. Regresé
jadeando y resoplando, pero orgullosa de haberlo logrado y lista para
continuar con un ejercicio más fácil. En vez de eso, JR dijo: “Buen trabajo.
Ahora haz otras dos series”.
“¿Dos series más?”, protesté. JR
sonrió y me dijo: “¿Me pagas para que te sostenga la mano o para obtener
resultados? Es tu decisión”. En silencio di media vuelta y me fui con mi
pelota roja a empezar mi siguiente serie de ejercicios.
Ahí fue cuando me di cuenta de que
para obtener resultados en lo que sea, tienes que usar la pelota más pesada.
A menudo elegimos los retos o las metas más sencillos, porque es más fácil y
más cómodo. Pero para obtener lo que queremos, tenemos que asumir desafíos
más duros.
Así que las preguntas “pelota roja”
que usted debe plantearse son:
- ¿Qué es aquello que, si lo
hiciera el día de hoy, mejoraría mi vida dramáticamente?
- Una vez que haya descubierto la
respuesta a esa pregunta, pregúntese: ¿realmente estoy dispuesto a hacer lo
que se necesite para lograrlo? fuente: escuela para ricos



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