Ahorra

Y de la misma manera que uno es el mejor compañero de piso, otra verdad como un centollo es que no hay peor ahorrador que uno mismo. El mejor ahorrador es un señor delgado con bigote que nos recuerda que ahorremos: puede ser nuestro padre o un gestor, pero está delgado y tiene bigote. O con ciberbigote, como Digit.co, una herramienta que te quita una cantidad pequeña de dinero todos los meses de tus cuentas para obligarte a ahorrar. El sistema funciona con algoritmos que deciden, en función de tus gastos e ingresos, cuánto quitarte todos los meses.

Club de aficionados a las hamburguesas

Estamos convencidos que Groucho Marx haría una doble excepción para pertenecer a este club. La modesta cadena de hamburgueserías británica (ojo, no es una franquicia) Byron Hamburgers, además de ofrecer un Pinot grigio veneciano e incluso un Chenin blanc surafricano en una breve carta (para qué más) y de hacer bien lo que se supone que tiene que hacer bien (hamburguesas sin fuegos artificiales), tiene un club de aficionados a la hamburguesa. Es un club gratuito que, a simple vista, parece una acción de fidelización más: envía ofertas, descuentos, aprovecha para recordar a sus comensales habituales que siguen abiertos. Vamos, lo normal, sólo que también organiza eventos privados con sus clientes para probar nuevas ideas que incorpora después en la carta. Les ayuda a fidelizar y les sirve como estudio de mercado. Lo visten de fiesta, un poquito de marketing por aquí y por allá, y tienen la información que necesitan a coste de materia prima. Bueno, además tienen una furgoneta que recorre las ciudades en las que están presentes y que avisa sólo a esos clientes que pertenecen al club. Como decía el Byron original (el poeta): ”Cuando el hombre cesa de crear, deja de existir”. Una buena idea para un sector tradicional.

Tú decides cuándo es la happy hour

Este negocio podía haber aparecido perfectamente en nuestro reportaje sobre negocios B2B, pero nos parecía un poco descocado. A simple vista, lo reconocemos, no tiene mucho de B2B, pero es un B2B en toda regla que busca atraer consumidores a negocios que siguen sin acostumbrarse a salir a por ellos. La propuesta de Happy Any Hour, una simpática app, es actualizar la tradicional figura de los relaciones públicas que atraían y, nos cuentan (porque la última vez que salieron los responsables de esta sección fue a tomar un par de sanfranciscos al Pasapoga en la ribera izquierda de la Gran Vía de Madrid y se recogieron antes de las 12) siguen atrayendo a clientes a todo tipo de bares y boites. Ahora en serio: esta herramienta permite seleccionar un local y si llevas a más de un amigo, aprovechar el concepto de happy hour durante 60 minutos cuando tú decidas. El negocio obtiene una comisión por llevar tráfico a los locales. Es un cruce entre herramienta de fidelización, ofertas locales y cuponeos.

Un gimnasio global que no es cadena ni franquicia

ClassPass

¿Quién nos iba a decir a estas alturas de los modelos de negocios que el primer gimnasio global no iba a ser una franquicia? Ni siquiera una cadena dirigida por un emprendedor barra aventurero con una muy envidiable mata de pelo roquera en la cabeza. ClassPass es como el gimnasio de la esquina, pero en cualquier esquina del mundo (bueno, para ser honestos, de momento sólo cubre Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña y Australia, pero es un comienzo). Pagas 79 dólares al mes y puedes hacer deporte en cualquiera de los gimnasios. A lo mejor quieres hacer un programa de ejercicios que combina Bikram con un circuito clásico, pero resulta que para hacer uno tienes un gimnasio en una punta de la ciudad y para hacer lo otro tienes que irte a la otra punta. Y encima puedes dar tantas clases como quieras. Y, claro, antes dos gimnasios eran dos cuotas. Y luego te ibas a Barcelona a ver a unos amigos un fin de semana largo y adiós el entrenamiento. Hasta ahora, claro.

Las clases se reservan a través de una aplicación móvil y funciona como un bufé libre.

Llevan ya cuatro años en el mercado –mientras tanto han conseguido levantar más de 52 millones de dólares de financiación–, en el que han tejido las alianzas en un mercado tremendamente atomizado. De hecho es esta atomización del mercado (que se replica en cualquier país en el que le pongas la vista) lo que hace que tenga sentido este modelo de negocio.

El hotel más inquieto del mundo

Con el permiso de don Kike Sarasola. La idea, hasta donde ha llegado nuestro equipo de investigación, es sueca. Se llama Scandic To Go y se trata un hotel de una única habitación 18 metros cuadrados, una especie de container de lujo, que va allá donde quiera el cliente. Y, sí, tiene servicio de habitaciones, y sí, tiene desayuno incluido. Se le ha ocurrido a la cadena de hoteles Scandic (tienen 223 hoteles repartidos entre Suecia, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Alemania, Holanda, Bélgica y Polonia, con más de 40.724 habitaciones disponibles). De momento, han plantado el mini-hotel pop-up en el centro de Estocolmo, en una playa en Suecia y al lado de un romántico lago en Finlandia. Imagina que, por ejemplo, la quieres en el centro del Polígono de Cobo Calleja. Pues, deseo cumplido.

Gradúate la vista en el sofá de tu casa

No vemos que esto pueda ser negocio en España, pero después de leer sobre Blink, una startup estadounidense que de lunes a domingo, de 9 de la mañana a 9 de la noche, va a tu casa –o a donde quieras– para graduarte la vista y poder comprar gafas en cualquier tienda online –y que te deriva a un oculista si hay algún problema médico–, hemos pensado que quizá esto sí le podría interesar a las cadenas de tiendas de gafas. ¿Conseguirían incrementar sus ventas y potenciar sus tiendas online?

Prácticas para nómadas digitales

Si no estás familiarizado con Remote (que ofrece puestos de trabajo fijos en empresas que no requieren aparecer nunca por la oficina ni residir en el país), ni con Nomad List (que hace ránking de las ciudades en las que se vive mejor si trabajas remotamente), Remote Internship, que ofrece prácticas de tres meses con contrato y remuneradas para becarios a distancia, te va sonar a chino mandarín. No confundir, ojo, con la miríada de plataformas de crowdsourcing.

Cómo no perder el tiempo mientras pierdes el tiempo con tus amigos

Esto es sólo un proyecto y lo que tiene de momento entre manos es un prototipo que está testando, pero tiene una pinta de tendencia que tira de espaldas. Waitchatter es una aplicación (de momento una extensión de Chrome) que ofrece pequeños ejercicios de idiomas mientras esperas una respuesta en un chat. Imagina. Estás en Google Talk, hablando de lo divino y lo humano con un amigo/a. ¿Qué haces mientras esperas la respuesta? Te pones a leer correos antiguos, entras en Facebook, le pegas un repaso a Emprendedores.es, miras el cielo… ¿Y si te propones ejercicios para aprender idiomas en esos tiempos muertos, esos momentos en los que realmente no puedes hacer otra cosa porque son demasiado pequeños? ¿Y si un algoritmo te recomendase aprender las palabras que estás escribiendo y que estás leyendo en otro idioma? No digas que no te pica la curiosidad por ver si funciona y se convierte en un negocio…

Fuente: www.emprendedores.es

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